lunes, 22 de febrero de 2016

Selección natural



"La humanidad había desaparecido. Solamente estaba él y su perro. Las máquinas se había apoderado de cuanto existía sobre la faz de la Tierra. Incluso,cada día al despertar, se palpaba el lado izquierdo del pecho para confirmar que aún era humano, preso de un justificado terror. Todo cuanto veía en su entorno eran ruinas, cielo oscurecido por las nubes de gas tóxico, vacío y silencio sepulcral. Ni aves,ni ranas, ningún ser vivo.Aquellos ruidos que solían molestarle hasta lo insoportable, ahora los extrañaba con angustiosa nostalgia. Caminando por las anchas calles de Nueva York, o tal vez Londres, o quizás fuera Viena o Buenos Aires, Mexico D.F o Madrid; eso no importaba demasiado. Cualquier sitio del mundo era lo mismo. En el pasado soñaba con viajar alrededor del mundo para conocer diferentes lugares; ahora viajaba libremente con la única esperanza de hallar a otro ser humano. Solía hablarle a Kahn, su perro labrador. Nunca se pudo explicar por qué ambos se había salvado. Simplemente pensó en una casualidad entre billones. Ya no creía en los milagros. No era un milagro que siguiese con vida. Pensó, una vez, mientras caminaba por un largo camino rural en las afuera de Missouri o tal vez Le Baux, que los milagros son ilusiones egoístas; las personas consideraban milagroso solo aquello que les beneficiaba; entonces cabía sospechar que cada quien tenía su propio Dios personal, y solo su Dios había estado de turno cuando el ataque de las máquinas se inició. Bastaron apenas un par de semanas para borrar cualquier vestigio de humanidad de un simple plumazo. Sin embargo él y su perro seguían caminando por las ciudades vacías ,pueblos, bosques y selvas; ya no le temía a las fieras salvajes porque no había quedado ninguna; ni siquiera mosquitos que le infectaran dengue o zica. Estaba a salvo de cualquier bestia hambrienta. Incluso eso lo volvía loco. Prefería morir atacado por un oso o un lobo, a tener que lanzarse por sus propios medios desde lo alto de un puente para terminar con su horrible vida.
Esa mañana le pareció escuchar algo, y eso era sumamente inusual. Estaba trepando por la falda de una colina, solo Dios sabe donde, y percibió aquel sonido lejano, como de metales cayendo. Cuando alcanzó la cima del promontorio,achicó los ojos para ajustar su vista. Allá a lo lejos divisó el gigantesco monstruo mecánico revolviendo los escombros de un derruido edificio -tal vez una fábrica o algo así. Se sentó,contemplando el peculiar espectáculo, y así permaneció por una hora hasta que el gigante abandonó su tarea. Por algún motivo sintió la necesidad de acercarse. Descendió tropezando y cubrió los metros que lo separaba de aquella montaña de hierros torcidos y ladrillos. El gigante metálico notó su proximidad inmediatamente y se giró.
-Busco a uno de los míos ¿Has visto alguno?
-No. También busco alguno de lo míos ¿Acaso has visto a uno así?
-No. Pero he visto un lugar,mas al este, donde hay miles como ese.
Apuntaba a Kahn con su dedo cubierto de óxido.
-Tal vez allí hayan mas como yo .¿Me llevarías?
-Voy en sentido opuesto, pero te daré las indicaciones para llegar.
Después de trazarle un mapa en el suelo, se incorporó y siguió su camino.
Le tomó una semana de lenta caminata llegar al sitio indicado. Vio el enorme domo abajo,en el valle verdoso, brillando bajo el sol del mediterráneo. Llegó a la entrada agitado, sudoroso y sediento. Tocó el extraño tablero de botones con símbolos desconocidos y esperó. El alto portón plateado emitió un sonido siseante y se elevó,dejando a la vista el interior. Estaban frente a sus ojos, por miles, caminado ,haciendo toda clase de tareas. Los unos cargando cajas, otros conduciendo vehículos o cultivando la tierra. Los había de toda clase; los podía distinguir: dogos, dálmatas, bulldogs, dobermans. Sí, no estaba enloqueciendo. Tenían manos prensiles,sí, y pies,y contextura humana,pero sus rostros ,orejas y colas los delataban. Todavía sin recomponerse de la sorpresa, escuchó una voz a su lado.
-Tu Dios ha estado jugando un poco.
Vio a Kahn incorporarse, mientras su cuerpo iba adquiriendo la musculatura de un hombre de treinta años, y sus patas adquirían dedos humanos,; falanges y falangicas,metatarsos y cuñas.
-Tú....
- Solo estaban protegiéndome a mí. Tu salvación fue casualidad....o milagro si quieres llamarlo.
-¿Es un sueño?
-De ningún modo. Es la creación de la que tanto hablan sus libros. Que no es mas que un simple reseteo. Dios prueba una estirpe y cuando ha dejado de serle útil a sus propósitos,escoge otra, mejor preparada. O eso es lo que suponemos.
-¿Y las máquinas marcianas?¿La guerra?
-¿Eso? Jah. Ángeles. Algunos desertaron en el proceso, como aquel al que vimos en el camino: Samael. Ángeles hechos de roca, como ustedes fueron hechos de lodo. En fin... la selección natural,al final,de nada importa.Es el Supremo el que decide quién predomina, aún por encima de las leyes darwinianas.
-¡¿Y ahora qué?!
Preguntó esto con un hilo de voz, desesperado.
-Ahora nada. La Tierra vuelve a repoblarse. Estamos esperando órdenes del creador.
-¿Y el cielo?¿El infierno? ¿Es ahí donde han sido enviados todos los demás?
Kahn mostró una sonrisa de condescendencia y de lástima.
-Es una pena que hayan inventado todo eso para reconfortarles el alma a los desesperados, pero nada de eso existe. Es más. Tampoco todos los perros van al cielo. El planeta es una gran maceta que todo lo absorbe, y de ello se alimenta. Dios sabe esto,y su poder no es ilimitado; necesita reabastecerse. Por lo tanto, toda criatura es devorada por la Tierra.Ese es nuestro Paraíso: morir para reencarnar como energía, combustible para permitir que el mecanismo funcione.
-Entonces....
-Entonces ya todos están bajo tierra, circulando como la sangre a través de las arterias. Pero te has portado bien conmigo, y decidí que sigas entre nosotros y veas un nuevo renacer.
Tragó saliva y se frotó los ojos,incrédulo. Acaso todo en su vida fue un engaño para mantenerlo firme,esperanzado y seguro de una mejor vida tras la muerte. Y el amor,y la pasión,y la bondad que cultivara,fueron solamente placebos con los cuales sanar sus heridas. Era tan cómico todo;tan irrisorio que no pudo contener las carcajadas, doblándose en espasmódicas sacudidas, cayendo al suelo, agitándose como un pez fuera del agua, echando espuma por la boca; los ojos desorbitados,inyectados en sangre. Era la tardía demencia que le golpeaba. Tarde acudía a él,la locura salvadora. Había soportado demasiado,sujeto a una esperanza sobrenatural,y cuando esa esperanza se esfumó, con ella se escapó también su último gramo de cordura. Kahn ya no pudo hacer nada. Se unió a la jauría que seguía repitiendo una rutina aburrida. El portón se cerró tras de sí, y solo volteó para echar un vistazo piadoso hacia su amo. El cuerpo se movió temblorosamente unos instantes y se quedó así, en posición fetal, sobre la tierra blanca, esperando....esperando irse al Paraíso. Al Paraíso de ángeles,coros de querubines, bestias dóciles y ríos de miel que le había prometido.Sin saber que todo Paraíso es infierno al mismo tiempo. No hay salvación eterna,mas que la certeza en vida de sabernos mortales.
Un juego de dados cósmico.
Y nosotros apostados como fichas."


No hay comentarios:

Publicar un comentario