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Lluvia
"La lluvia arrastra
las lágrimas, la hojarasca, las voces, la noche, las confesiones, las luces, el vino derramado, la sangre de la herida, la hiel, el orín rancio, la tierra roja, la cenizas del cigarrillo, el silencio mundano, La lluvia, nosotros, vos, yo. Nos arrastra en torrencial abandono. Fluyendo hacia el río marrón, sucio, turbio. Flotando con las heces y la podredumbre y la basura arrojada sin culpa. Basura de los otros, deshechos ajenos. Tragamos los despojos del mundo. Nos invade a borbotones las entrañas. Asco. De mi, de nosotros, de todo. De la vida cruel, del cielo encapotado, de la dicha que envidio, de la envidia que me carcome. Asco de la lluvia de esta noche. La lluvia que te arrastra. Nos arrastra. Pero la lluvia es inocente. Así como inocente es el río, de acarrear la miseria de tantas lluvias particulares. Vos, nosotros, yo, ellos. La lluvia arrastra los pronombres. No son nada mas que iconos de nuestras almas. La lluvia. Lava y ensucia. La lluvia. El amor. Dan vida. Dan muerte. Lluvia. Helada en mis huesos. Se lleva consigo, tus besos, tus manos, mis días, hacia el río marrón, sucio, infectado, del mundo imperfecto"
Poeta muerto
"Escribía sin pensar en nada de lo que le rodeaba en este mundo. Estaba lejos,por encima o por debajo de todo. Pensar era un calvario, que le obligaba a recordar la miseria latente hurgando en su carne, taladrando a través de sus venas intoxicadas. No fecundaba,simplemente, sus ideas en la virginidad de la hoja. Se desangraba en palabras. Cada línea, una herida abierta. Cada estrofa, un pedazo de su carne expuesta ante la mirada indiferente del otro; de sí mismo; porque se aborrecía y aborrecía no poder levar su ancla de ese lecho oscuro que le susurraba horrores. No sabía de otra cosa que no fuera escribir, pues esa era su agonía. Lo único que la vida no le había negado.Cada poema le robaba el aire, las fuerzas; iba astillando su alma como una rama reseca por el sol. Se transformaba en verso, muriendo lentamente en esa irrefrenable necesidad de ser devorado por el resplandor acerino de la pluma. Su cuerpo tornose negra historia,lúgubre testimonio echado a un río de tinta y hiel. Hoy tengo ante mí,su cadáver vivo, que me habla con sus labios sellados,a través de metáforas lejanas. Me habla sin cesar.Me cuenta de sus tristezas.Las que le dan sentido a mi vida. Y me dejo flotar, herido de muerte,corriente abajo de su silencio ensordecedor. Me habla,me habla, insistente. En su lengua única. En su idioma de ultratumba,con cínica burla. Me habla, me grita y aturde. Me habla entre sueños y oprime mis ansias suicidas. Me habla y ata mi esqueleto gris a sus palabras, con un sucio cordel. Me habla y no se detiene.Ahogando mi corazón ,estrangulándolo hasta que de él,solo el polvo queda."
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sábado, 6 de febrero de 2016
Diluvios
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