jueves, 11 de agosto de 2016

Una lágrima fría





" Martín no sabía nada de cafés,cafeterías, o como quiera que se llamen. El era de la coca cola tomada del pico y el mate cocido en casa , pero hay cosas de las que no se puede escapar por siempre. Llamale determinismo barato. La semana anterior le habían respondido desde una editorial respecto al material que él les había enviado con una recopilación de sus ilustraciones.

"Estamos interesados" le habían dicho.
Hasta ahí todo genial, pero el editor quería entrevistarse con él en persona, así es que concertó una cita en un café paquete del micro centro. Podríamos suponer por su actividad que Martín prefería el sedentarismo, sin embargo le gustaba salir , pero sus salidas eran solitarias y nunca programadas. Le producía un gran malestar ajustarse a horarios pautados previamente, no poder elegir el lugar de reunión, vestirse exclusivamente para la ocasión y sobre todo, socializar.
Estaba tan nervioso y preocupado por fallar en algo esa mañana de la entrevista,que salió con varias horas de anticipación para asegurar la partida. El lugar se llamaba " Velvet Room Café", eso casi lo hizo retroceder y huir en veloz carrera; se tocó el bolsillo donde tenía la billetera con sus últimos 150 pesos; acto seguido,sacó un pucho y se lo fumó de tres pitadas antes de fumarse otro e ingresar finalmente. Por dentro el lugar era bastante acogedor, menos pomposo de lo que había imaginado en primera instancia; mucha madera, mucho mobiliario estilo rústico; las mesas bien dispuestas junto a unas anchas columnas que aportaban algo de intimidad, y eso gustó a Martín. Tímidamente se acercó a la barra donde una rubiecita pecosa ,muy simpática, lo atendió. El editor era cliente habitual, debido a eso tenía asignada una mesa que ocupaba siempre. La rubiecita llamó a una de las empleadas para que llevara a Martín hasta su lugar.

"Mara, por favor mostrale su mesa al chico."

Mara salió de atrás de la barra y también salió el sol por el oriente. En sus ojos sutilmente almendrados,negros; en el cabello castaño con destellos áureos; en el puente simétrico de la nariz con sus alas inquietas; en su boca carnosa cuyas comisuras acababan en unos graciosos arabescos. Todo en ella era un canto a la perfección ; a la perfección según el criterio de Martín. Por unos segundos se quedó anclado, atornillado al piso, solo mirándola. Cuando ella pasó a su lado, incluso se animó a dejar caer la mirada a lo largo de toda la espalda hasta detenerse en la unión de la estrecha cintura con una cola turgente. Aturdido por la gloriosa visión y el sortilegio provocado por el perfume que Mara había dejado flotando en el aire como un chal de seda, Martín creyó que iba a morir en ese mismo instante. Sin embargo se repuso apartando la vista de aquella sublime criatura y ,apretando las mandíbulas con fuerza, se obligó a caminar detrás de ella.

La muchacha le indicó un espacio muy al fondo, lejos de todo, bajo un enorme cuadro que recreaba una escenario parisino, y con gesto afable le entregó la carta.
Aún algo perturbado por la "visión exuberante de tal prodigio de la naturaleza" ( pensaba para sí mismo Martín) abrió la carta paseando la vista nerviosamente por las fotografías. Cafés, por doquier, muchos, inimaginables; no sabía que existían tantas variedades; macchiatto, crème, americano,brule,vienés, frappé... mucho rococó adornando los bocaditos y masas finas; mucho ornamento, firulete y lo peor de todo: los precios. Martín casi se cae al suelo, pero mantuvo la compostura. No dejó en ningún momento de mirar la carta; sospechaba que si la dejaba sobre la mesa ,inmediatamente acudirían a tomar su pedido,y estaba muy lejos de poder pagar siquiera un vaso de agua con sus lamentables fondos.

Con los ojos asomando apenas sobre el horizonte de la carta, se quedó esperando, haciendo fuerza con la mente para que que el editor apareciese lo más rápido posible y lo salvara de aquella situación tan incomoda. Pero lo que apareció fue solamente la figura diamantina de Mara.


"¿ Te decidiste por algo?"



Oh,mierda! Su voz era un llamador de ángeles que hipnotizó a Martín. Si algo de cierto tenía el mito acerca del canto de las sirenas, él lo estaba experimentando en carne propia; y no había palo mayor al cual atarse para zafar. Le devolvió un tímido "sí" que ella recibió con la mas tierna sonrisa que en el mundo pudiera encontrarse. Vaya que había valido la pena ese monosílabo mentiroso. Al cabo de unos minutos, la ninfa regresó con una "lágrima" y se marchó a atender a un nuevo cliente. Martín la marcó con su GPS mental, la seguía a donde se moviera; la observó acudiendo a otras mesas, llevando una bandeja aquí y otra más allá. Embobado en esa visión placentera , su mente volaba; la dibujaba en su cerebro con la precisión de un cirujano. Eso era lo suyo después de todo. El rostro lunar, la melena recogida en un rodete perfecto, los hombros rectos, la espalda sinuosa, el talle breve, la cadera provocadora, las piernas de mármol torneado. Entonces se dio cuenta Martín de que acababa de registrar en el lienzo de su imaginación, el cuerpo desnudo de aquella beldad. Había espiado debajo de su falda verde musgo y de su camisita blanca; y se sintió extasiado por ello, liberando toda la tensión reciente. Su pecho se inflamó de lascivia; de ese fervor que endurece las partes mas sensibles del hombre y es capaz de convertir en polvo su mas sólida determinación. Era la primera vez que ponía en práctica este ejercicio mental que resultaba tan fascinante. Este nuevo descubrimiento lo tomó por sorpresa; de golpe se olvidó del editor,de la cita , del café cortado con cupcakes. Carajo, se olvidó del mundo entero.


Resistiendo su natural pudor, se arrojó al más impensado de los atrevimientos: subió la apuesta, pasó al siguiente nivel. Cerró los ojos unos segundos para preparar la escenografía, los volvió a abrir y escrutó por enésima ocasión la anatomía de su musa. Entonces se relamió instintivamente antes de entrar en un difícil proceso de recreación virtual.

La cafetería desapareció y en su lugar aparecía ahora, una enorme habitación decorada con espejos, cortinas rojas y una gran cama circular en el centro.
El minibar a un costado con una tenue luz de una lámpara alumbradolo, era un toque que se robó de alguna vieja película. Comenzó a sentir el aire cálido y la música surgiendo de las paredes tapizadas; unas notas de jazz,relajadas,lánguidas. Entonces la puerta lateral se abre con un salto de la traba -como un "clak!" seco- que rompe la serenidad reinante . Primero asoma una pierna interminable envuelta en medias de red ; el muslo desnudo deja verse un rato después, antes de que el torso atrapara toda la atención de Martín. Mara atraviesa la estancia cimbreante, marcando el final de cada contoneo, justo ahí en el ápice del vaivén que dibuja su maravillosa cadera. Los brazos a los lados son como plumas flotando mientras acarician su cuerpo sensualmente; y los ojos, esas vainas que contienen dos lunas verdes, juegan a las escondidas detrás de cada parpadeo intencional. Martín no puede decidir a dónde dirigir la mirada; si al cuello pálido -que a prepósito ella deja al descubierto echando su cabellera hacia atrás- ; si al valle formado entre sus blancos senos, donde un lunar solitario se agita de arriba hacia abajo; si al ombligo náufrago en el mar de su piel,que parece atraerlo como la luz a un insecto; si a la carne de su muslo,que se ofrece en bandeja de lycra, pidiendo ser devorada salvajemente a dentelladas.
Ella se inclina sobre la cama circular con displicencia, dejando caer todo el peso del cuerpo sobre su costado y lo mira; lo observa con sus dos lunas menguantes intermitentes. La turbación de esos ojos lo incomodan y logran que cierre los suyos propios para evadirlos aunque sea unos segundos. Si hay algo que Martín no sabe hacer en este mundo es ver a las personas directamente a los ojos. Lo hace sentir desnudo, desvalido por completo. La muralla de imposturas y ademanes cordiales que le sirven de parapeto para moverse en sociedad, se derrumba ante el primer contacto visual sostenido. Deja de actuar y desde el pozo de su ser emerge el verdadero Martín, el que tartamudea cuando no encuentra la palabra justa; al que le sudan las manos cuando tiene prisa por irse; el que se toca el lóbulo de la oreja cuando se siente fuera de lugar. Ese Martín que no quiere mostrar al mundo. Ese mismo quiere ahora mantener confinado, por eso ha cerrado los ojos este breve instante mientras Mara lo taladra desde el lecho.
Cuando de nuevo los abre, ella está de pie, acomodando una de sus ligas. De pronto cesa con la tarea y da un paso en su dirección, luego otro y otro más, acortando con rapidez la distancia entre ambos. Martín se espanta, notando que ha perdido el control de aquella fantasmagoría. El libreto está escribiendose solo. Ese personaje -brotado del mundo de su imaginación-que tiene el aspecto de la hermosa Mara, ha cobrado vida propia ;se mueve sin su intervención. Al principio él se sentía como el ojo de la cámara, un mero observador deleitándose con voyeurista placer; pero ahora nota , alarmado, que se encuentra sentado en un lado de la habitación como un personaje más. Y ella viene a su encuentro, sin permiso, autónoma y altivamente. Los metros se reducen palmo a palmo. ¡Algo que la detenga!
Es demasiado para el pobre. Las manos que sudan, los pies repiqueteando sobre el suelo, la garganta seca. Tanto realismo en movimiento, que solo puede provocar estupor y nada más. Una vez más cierra los ojos en un esfuerzo supremo por borrar la fantasía que su mente construyó. Los abre y una exclamación se le atora en medio de la laringe. Inclinada levemente frente a él, Mara sonríe. Sus arabescos se acentúan hasta producir el éxtasis; las alas de su nariz se ensanchan una vez ,dos. A esa altura, Martín ya está precipitándose al centro de la Tierra. Entonces, ella , enarcando una ceja, desciende lentamente una mano hasta donde el campo visual de Martín no llega, pero él imagina. Comienza a sentir la entrepierna tibia, rígida y no hay vuelta atrás. Sospecha la delicada mano femenina aleteando sobre su virilidad y contiene un furor lujurioso que pugna por liberarse. No puede confirmar esta sospecha;está atrapado en el óvalo del rostro perfecto. La mirada de Mara desciende, hasta encontrar su objetivo y entonces, la voz traviesa resuena en la calavera de Martín:

"¿Te la caliento?"


Durante un segundo,que pareció durar siglos, el silencio lo aturdió, pero como si un parlamento escrito por el mismo demonio se le hubiera grabado en lo mas hondo de su alma, no pudo reprimir las palabras que de su boca saltaron claramente:


"Claro que me la calentás,mi amor"



Apenas las últimas silabas se diluyeron en el aire, la imagen detrás de Mara se blureó. La habitación empezó a sufrir una transformación vertiginosa, desarmandose en mosaicos diminutos, como pixeles de un juego de Sega Saturn. Las cortinas,la cama, el minibar, se desmoronaron como la ilusión que eran y reaparecieron las columnas y mesas de madera rústica. Todo el escenario mutó a su forma original. Todo lo falso volvió a su universo imaginario, salvo por un único elemento: Ella.

La Mara imaginaria seguía ahi,en el mismo lugar,frente a él, levemente inclinada. Solo que ahora tenía dos lunas llenas, aturdidas por la sorpresa; y la boca; la boca abierta por el asombro; la quijada había bajado hasta su límite como el puente levadizo de un viejo castillo. Y Martín comprendió,que así debía sentirse la muerte en vida.

Como una centella, su cuerpo se envaró, la mano bajó hasta el bolsillo, los billetes arrugados salieron disparados hasta la mesa y abandonó el lugar antes de que la moza pudiera siquiera parpadear o volver a juntar sus mandíbulas.


El editor llegó minutos después pero ya era tarde.


Martín no volvió nunca mas a la cafetería; es más, evitó rondar por la zona, al menos en cinco cuadras a la redonda. Nunca supo lo que sucedió en ese momento, esa mañana. No se quedó a escuchar como la rubiecita reía a carcajadas mientras Mara le contaba el incidente.

Martín nunca se enteró que,mientras él fantaseaba con las imágenes en su cabeza, sentado en la mesa del fondo, había dejado que el café se enfriara y Mara, muy atenta,se había percatado de este hecho. Por eso se acercó ese día hasta su mesa y bajando la mano hacia el platito con la taza, y haciendo un gesto con la mirada, le había preguntado amablemente si quería que se la calentara en el microondas.

Nunca supo que tan bien sabía esa "lágrima".








sábado, 6 de agosto de 2016

Lista de reproducción






Hoy, mientras iba caminando por una calle desierta con los auriculares puestos -en momentos en que comenzaba a sonar "Telephone Line" de la Electric Light Orchestra- me vinieron a la memoria esos tiempos junto al tocadiscos de mi viejo. Me puse entonces, a pensar en la comodidad de la nueva generación, a la que le resulta tan fácil ordenar su música favorita; en el celular mediante carpetas o listas personalizadas de reproducción; en youtube, donde podés separar tus canciones preferidas según el criterio que más te convenga. Yo empecé a darle bola a eso de las listas de reproducción en youtube después de comerme muchos garrones confiando en la reproducción aleatoria de la página; a veces comenzaba escuchando un tema de Chico Buarque y a la media hora estaba sonando "Que se vengan los chicos" ; sin que yo entendiera qué había pasado en el medio.

Cuando escuchaba música de los enormes discos de vinilo, me topaba siempre con el mismo problema; y era que los temas que más me gustaban a mí, no solían figurar en el mismo lado. Por ejemplo: en el álbum "Secret Messages" de ELO, mis canciones preferidas eran "Bluebird" y "Stranger", el primero era el tercer tema del lado A, mientras que el otro estaba en el lado B. Para escucharlos consecutivamente tenía que tomarme la molestia de frenar la púa, voltear el disco y buscar la pista correspondiente, cuidando de no dañar la pulida superficie. Con el disco "Beatles For Sale" tuve mejor suerte, ya que "No Reply" y "I'm a Loser" estaban ambos en el lado A - uno detrás del otro-, pero el combo iba a ser perfecto si "Eight days a week" no hubiera sido la primer canción del lado B.


Hoy en día nada cuesta armarse -como decía antes- una lista de reproducción en youtube, que es algo así como el Superman de las páginas con contenido audiovisual. Elegís un video que te guste, le das a un botoncito con el símbolo "+" - que está ubicado abajo a la izquierda del video- y ya te creas una lista, a la que obviamente le ponés un título alusivo a su contenido, por ejemplo: Emo music, Soft music, Depresive Rock, Alternative rock.,etc. Ojo, es importante ponerle títulos en inglés porque le dan un aire de mayor sobriedad e importancia; si le ponés nombres en español,tipo "Mejores canciones", seguro sos un jubilado que escucha a Camilo Sesto ,Isabel Pantoja o Django. Si en cambio, los nombres de tus listas de reproducción tienen mas simbolitos que palabras coherentes, lo mas probable es que seas un pibe o una piba que escucha electro-dance-psico-pop-corano o sos fan de los youtubers de moda. Por regla general,la gente razonable tiene más de una lista de reproducción con el fin de elegir la que más se acomode a determinada situación emocional, horario o compañía; excepto mis vecinos de al lado que - a juzgar por lo que oigo todos los días desde mi ventana- casi seguro tienen una sola lista con el título " Canciones misóginas para mover el orto".


Extraño un poco esa liturgia de cambiar de discos y escuchar el crepitar que precedía al comienzo de cada canción, pero reconozco que las nuevas tecnologías me han ayudado mucho. Ahora puedo salir a dar mis largos paseos con el celular cargado a tope con música de lo más variada, pero sin que se interponga ninguna melodía no deseada. Y todo gracias a las benditas listas de reproducción personalizadas.


Yo no tengo la suerte que otro tienen, de creer ciegamente en un plano dimensional que se prolonga más allá de este; una vida ulterior, un Paraíso celestial. Pero haciendo un esfuerzo mental, me agrada imaginar un Cielo hecho a mi medida; sería una especie de Youtube cósmico, donde podría ordenar "a piacere" escenas de mi vida en una única lista de reproducción. Multitud de recuerdos bajo una misma etiqueta . Allí pondría los recuerdos felices para cuando quisiera sentirme bien; los recuerdos divertidos para matarme de risa; pero también los recuerdos tristes y los embarazosos, porque muchas veces necesito llorar como un nene de 5 años o ponerme colorado de vergüenza. No quiero perder esa humana conciencia de mí mismo.


Mis aspiraciones no son las mismas que las de los demás. Yo no espero un Paraíso rodeado de las personas a las que amo, porque sé que muchas de las personas a las que amé, a su vez aman a otras personas, y me resultaría sumamente egoísta e inviable, condenarlas a un confinamiento a mi lado para toda la eternidad. Me conformo con esa mágica lista a la que pueda darle PLAY cuando quisiera.



Por todo eso , cada día, me empeño torpemente en buscar pequeñas formas,sutiles estrategias, para editar circunstancias dignas de ser recordadas después de mi muerte. Es mi manera de ir agregando instantes a esta impredecible lista de reproducción que lleva un, tan conciso y atinado título: "Mi absurda vida"










viernes, 5 de agosto de 2016

Plata de chipero


" En mi barrio, en tiempos de mi infancia, cuando hacíamos la ronda para reunir el dinero con la finalidad de comprar el refrigero después de un partidito de fútbol, yo era el que siempre aportaba la menor cantidad de efectivo, ya que mis hermanos mayores absorbían la mayor parte de los ingresos de mis modestos padres. Cada vez que me tocaba depositar la guita en el fondo de la gorra con visera repleta de billetes de 50 y 100 Australes, dejaba caer con aire compungido, unas moneditas de ñandú y puma.
Al toque, como un ritual infaltable, se escuchaba la voz chillona del gordo Rogelio:
¡Acá no aceptamos plata de chipero"- una frase despectiva que se perpetuó por años en nuestras juntadas.
Cierta noche hace dos semanas, me topé con una solicitud de amistad en facebook y con gran sorpresa para mí, veo en la foto de perfil al gordo Rogelio (ahora Rogelio Ignacio Lopez ). Me pongo a pispear entre sus albums de fotos -cosa de nunca- y noto con cierta insana envidia que le estaba yendo muy bien en la vida. Ahí estaba la foto de su casa con jardín, tejado azul y balconcito con puertas corredizas de tres hojas. En otra foto está él con su mujer y su hija, ambas muy lindas, la verdad. A esta altura ya estaba apurándome una medida de tequila que mágicamente había aparecido entre mis dedos. Mas fotos del gordo Rogelio (perdón, Rogelio Ignacio Lopez); en una playa de Copacabana tomando piña colada; en una pasarela de las Cataratas del Iguazú en humillante selfie; otra foto en una cabaña desde donde se ve la nieve a través de una ventana enorme. Cuando mi indignación -fruto de una malsana alteración y una terapia interrumpida- alcanzaba su punto mas alto, veo parpadear -en azul chillón- la ventana de chat. ¡El gordo Rogelio me estaba escribiendo!
Aspirando hondo, tragando el resto de tequila en el vaso, junto coraje y respondo a su saludo.
La charla fue de lo más cortés, rememorando con fingida alegría, pasajes de nuestra infancia en Villa Urquiza; recuerdos que se me antojaban insufribles. Después de unos veinte minutos de palabras que iban y venían sin piedad, me comenta que estaba en contacto con el resto del viejo grupo de amigos y que justamente planeaban hacer un asado para el próximo Día del Amigo. Intenté huir en cualquier dirección, pero pesaron más las ganas de conseguir que dejara de romperme las bolas, así es que acepté la invitación.
Yo estoy sin trabajo, pero tengo unos fondos guardados -que pensaba retener bajo el colchón hasta el día de la reunión.
Finalmente cuando el gordo Rogelio me dejó un caluroso:
"Nos vemos,che.Un abrazo.".
Saco las uñas afiladas y le arrojo un fulminante:
"Dale, pero no vengas con plata de chipero.Jaja."
En la ventana del chat quedan unos puntos suspensivos titilando varios segundos, hasta que la respuesta del gordo llega implacable:
"XD. Imposible,che. No te conté nada,pero yo laburo de chipero".
La vida nunca me mostró su mejor cara, pero siempre se las arregla para dejarme sin palabras. Cerré la conversación con un patético emoticon de Bob Esponja.
Esa noche me fui a dormir humillado y avergonzado. Los tiempos cambiaron mucho, pero yo sigo igual.; ahora voy a tener que apretarme el cinturón por una semana más para no quedar tan mal el día del asado.
Desde alguna dimensión lejana seguramente el ñandu y el puma se estarán riendo de mí."



lunes, 30 de mayo de 2016

Fantasma


" Supe, desde mis primeros lances en el terreno del amor, que muy pocas armas poseía para derribar los muros que me enclaustraban dentro mi propia mediocridad, lejos de las palabras y los gestos de aceptación. Descubrí que podía alcanzar cierto grado de empatía utilizando la lástima como herramienta de seducción.Sí,así como se oye de patético, pero lo cierto es que lograba -al menos- breves falacias teñidas de romance, pantomimas lastimeras que me proveían pequeñas dosis de afecto,las cuales me ayudaban a sobrellevar esta lúgubre existencia.
Vamos, que si el amor es un engaño compartido, no veía nada de malo en recurrir a un ardid tan lamentable para cargar mi copa vacía. Dicho así suena tan villanesco y reduce mi nivel de dignidad casi a cero, pero nada de eso me importa . Los besos cosechados con anécdotas humillantes; los abrazos de consuelo,hijos de unas lágrimas repentinas en medio de una borrachera...no me arrepiento de nada. Fueron mentiras que brillaron como soles cuando más solo me sentía. En momentos en que creía morir por dentro,esas manos tibias me acunaban,devolviéndome al mundo que siempre me ha despreciado.
Ese ha sido mi único modo de saltar por sobre mis propias posibilidades y sentirme amado, hasta que la conocí. Entendí que no bastaba persignarme ni descubrir mis heridas; no estaba satisfecho con las migajas esta vez,no. Deseaba ser amado como los demás,con sincero deseo,con ese impulso voraz y estúpido que a mí mismo me corroía. No bastaba la letra muerta, los mensajes en una pantalla antes de dormir, ni esos absurdos signos de aprobación a la distancia. No había cuerpo,ni calor, ni voz que me anesteciaran. Ya no más. Había un tic-tac rítmico marcando las horas, ajando las fechas del almanaque.
El joven Werther alguna vez sospechó que un último acto de cobardía podía llegar a conmover un corazón con las turbias aguas de la condescendencia, y pensé que quizás debía recorrer el mismo derrotero. No habría Goethe,ni pluma alguna para encontrarle un simbolismo a mi necio intento, no habría nada de eso,pero no hallaba mas respuesta que la de una despedida irreversible.
Sabe tan extraño cargar esa pieza de metal, ensamblando sus partes,cargando la recámara lentamente como en un juego infantil. Una sensación de montaña rusa suspendida sobre un gran abismo,sin segunda vuelta. Escuché por enésima vez su último mensaje de voz ; sonaba tan feliz, con esa felicidad que me dolía porque yo no era la razón de ella. Es curioso descubrir que sentimientos tan ennoblecidos, como el amor y la felicidad, cobran un significado sombrío cuando te desprecias a tí mismo. Creo que lo bueno de bajar en la estación final es que muchas cosas te son reveladas por fin, esas cosas que a nadie podrás contar porque no hay forma de retroceder, y si la hubiere, no valdría la pena decirlas. Hay palabras que solo cobran valor en el más absoluto silencio.
La noche me recordaba tanto a esa primera noche en que fingió quererme, fue un instante grato,amargo y lacerante al mismo tiempo. Me dije que los buenos recuerdos siempre me han dolido más que los malos, pues no hacían más que refregarme en el rostro los milagros que ya no volverían a repetirse. Y así fue. Tal como esa noche, un beso.
Su boca de carmín fue reemplazada por una bala certera y bastó solo eso para apagar el sufrimiento.
Puede que los milagros existan, ya que estoy escribiendo esta confesión inútil desde otra ciudad a la que jamás imaginé arribar. No era aquella la estación final,pero está bien; por alguna razón el dolor se ha esfumado,sin embargo las memorias me siguen a todas partes. ¿Era este el Cielo del que me hablaban? Tal vez. Solo puedo decir que cada noche,al dormir, sueño con la vida en el mundo terrenal y vuelvo a llorar,esperando esos brazos que me consuelen.
Resulta que los fantasmas tenemos pesadillas en las que soñamos con la felicidad."




jueves, 26 de mayo de 2016

El Colegio de las Cortinas rojas: Parte 1 "Arribo a Lago escondido"




Día 1: 
El viaje ha durado mas de lo que esperaba. Papá estuvo manejando toda la noche; solo nos detuvimos en una estación de servicio para comprar algunos víveres y unos atados de cigarrillos.La ruta hacia Lago Escondido es muy sinuosa y para rematar, estuvo lloviznando todo el tiempo. Yo no quise dormir ; me quedé mirando el paisaje oscuro.  Había muchas plantaciones -o lo que supuse plantaciones-  y casas que se divisaban a lo lejos, como unas lucecitas amarillentas apenas visibles. Sin duda me gusta la lluvia y disfruté el sonido de las gotas cayendo sobre el techo. Cuando llegamos a la ciudad, había un gran arco que nos recibió; era la entrada, pero en la densa oscuridad de la noche,parecía una enorme boca de pez. Me sentí como el desdichado Pinocho por un momento. No tardamos mucho en llegar a la casa que nos tocó; una especie de cabaña ubicada en una zona elevada,algo retirada de la ciudad. Los bosques circundantes no me daban muy buena espina. Apenas bajé del auto,un relámpago brilló, revelando esas formas altas, siluetas esqueléticas, que parecían extender sus brazos hacia mí. No pude dormir casi nada. Tuve un sueño extraño. No recuerdo;quizás fue una pesadilla. Me levanté a escribir esto último antes de olvidármelo. Espero que mañana la cosa mejore a la luz del día. 
Buenas noches,diario.
Día 2:  
Me levanté bastante tarde, no me dí cuenta hasta que revisé mi celular. Papá ya se había ido a la oficina central para ponerse al tanto de todos los detalles antes de comenzar a trabajar. Por fortuna la casa está completamente amoblada. La heladera estaba repleta y la alacena también. Desde que el matrimonio de mis padres comenzó a tambalear,pasé muchas horas solo en la casa, así es que descubrí que me gustaba mucho la cocina como pasatiempo. "Vamos a ver que hay para el menú de hoy". Preparé café con tostadas y dejé listas la carne y las verduras para el almuerzo, me salió un salteado de lo mas delicioso. No tenía mucho para hacer y decidí recorrer la casa. Por dentro no había mucho que ver. Tiene tres habitaciones en planta baja y una especie de estudio subiendo las escaleras; una sala de estar con un gran sofá y una cocina estrecha que da al fondo, con una pequeña ventana a través de la cual se ve el bosque. Me recordó a esas películas de terror donde el brazo del asesino se cuela por la ventana de la cocina y sujeta a la víctima de turno. El patio es la mejor parte; basta con decir que es casi todo patio. Me costó distinguir donde termina el terreno y donde comienza el bosque. Lo primero que llamó mi atención fue el viejo galpón que está a unos veinte metros  de la casa, junto a un árbol seco, casi petrificado.  Me colé por una ventana, pues la entrada está asegurada con candado y cadenas, y asumí que las llaves las tenía papá seguramente. Dentro se podía oler el fétido aire, como de aceites y animal en descomposición. Por supuesto que iba a apestar de ese modo; no tardé en ver los grandes frascos apilados y en hilera sobre unas rústicas repisas. No se distinguían demasiado bien,pero adivinar era una cosa de niños: partes de algún animal o de varios; ojos, pezuñas, garras,orejas y órganos que no identifiqué. Pero eso no superaba a la magnífica colección de herramientas afiladas,punzantes y cortantes que colgaban de la pared del fondo. Asociando esos elementos: partes de animales muertos y armas blancas, cualquiera habría podido suponer que nos había tocado habitar la casa de algún psicópata amante del gore. Obviamente el mundo es mas aburrido que las películas pochocleras. Seguramente el antiguo ocupante de la casa mitigaba la monotonía de su rutina cazando animales silvestres; podría haberse tratado incluso de alguien que tuviera por hooby la taxidermia.  No habiendo encontrado nada mas que retuviera mi atención ,escalé sobre la mesa de madera para alcanzar la ventana. Fue entonces cuando una sombra indefinible apareció de la nada, cayendo justo detrás de mí, con un aullido de ultratumba que me golpeó el corazón. Espantado como nunca antes, mi cuerpo se movió solo,saltando por el hueco sin medir las consecuencias. Caí sobre la enorme rueda de tractor que había usado para entrar, con tal fuerza que se me vaciaron los pulmones. Los segundos que perdí la respiración me parecieron eternos; escuché entonces,muy claramente el sonido de algo que  trepaba la mesa,pesadamente. Y yo no podía moverme. ¡Tan solo contemplar el rectángulo de la ventana esperando que aquella sombra se asomara y me mirara directo a los ojos!
Quise recuperarme, pero el golpe había sido demasiado duro; sentía la ausencia de aire aún.  Estaba regalado,a merced de la criatura a punto de salir del galpón. Aunque miré en todas direcciones, no encontré salida.¡Era obvio que no iba a encontrar a nadie que me socorriera en ese alejado lugar de pinos y robles! ¡Qué idiota! De golpe agucé el oído. Había algo que podía percibir claramente .¡Se oía! La respiración como un fuelle viejo, silbando tras la pared de madera, acercándose. En un inútil intento de conservación arrojé una rama quebrada que estaba junto a mí, por el hueco oscuro y escuché un leve quejido. Por fin una pálida mano,engarfiada al marco,luego una cabellera oscura colgando,y un torso, emergiendo espasmódicamente. Ahogué un grito, o en todo caso me fue imposible gritar, todavía no recuperaba el aire. La forma se deslizó casi como por simple inercia,como un cuerpo muerto al que se deja caer; tras sus cabellos revueltos, suspendidos en desorden sobre un rostro fantasmal, me miraron; esos profundos e irreales ojos azules.
Me quedé sin aliento cuando aquella criatura se incorporó lentamente frente a mí. ¡Diablos!¡Como esos espectros de los films de terror japoneses! Solo cuando me dió un leve puntapié en un hombro y se quejó con voz meliflua, me devolvió el alma al cuerpo . 
"Idiota. Me diste justo en la cara con esa rama. Me dolió"
Esa "sombra" espectral que apareció de la nada,en realidad se llama Isabella y sí, es una chica. No salió de la nada, estaba en el altillo del viejo galpón/depósito y se asustó cuando vio que alguien mas estaba dentro, por eso trastabilló y cayó a mis espaldas. Suele meterse por la ventana para guardar su colección de piezas de animales muertos en accidentes de carretera o atacados por depredadores. El galpón está cerrado desde hace años y mi papá tampoco tiene la llave,como había supuesto en un principio. Esta extraña chica vive en las inmediaciones. No es un lugar tan aislado como pensaba, tan solo es que las espesas arboledas ocultan las demás propiedades. Todo esto me lo contó después, mientras tomábamos un chocolate caliente en el porche de la casa. Aunque me impresionó de manera negativa la primera vez, luego fui cambiando de opinión. Es una chica ciertamente linda,pero algo inusual. Vestía casi como un muchacho,con esa camisa de franela a cuadros y los jeans desgastados. Su tez es tan blanca que se pueden ver la venas azuladas tras la piel. Tiene una bonita voz,suave y tranquila. Charlamos un rato sobre los viejos habitantes de la casa. Se habían marchado hace rato,me dijo,al parecer porque no toleraban el clima. Le conté sobre el colegio al que iba a asistir y eso parece que la sobresaltó un poco. No sabría decir por qué. 
"¿El colegio San Bartolomeo?" -me preguntó con sus azules ojos muy abiertos.
Le resumí la historia del divorcio de mis padres y el asunto de la matriculación en ese colegio por medio de un amigo de papá. 
"Supongo que no todos conocen la historia,entonces" 
Lo dijo en un tono siniestro, como si hablara consigo misma.
"¿De qué historia hablas?" le pregunté
Se quedó mirándome un buen rato y secándose el chocolate de los labios con la manga de su camisa,me respondió:
"La historia acerca de la Noche de las cortinas rojas"
Esas palabras me produjeron un repentino picor en todo el cuerpo. Esa reacción que tenía de chico cuando no podía dormir,creyendo que algo me miraba desde el fondo del ropero.
Quise sacarle mas información, pero recordó que tenía algo que hacer y se le había pasado la hora. Me agradeció el chocolate y se fue corriendo hacia el fondo, desapareciendo tras los árboles.
Primer día y ya tuve un encuentro muy curioso. Espero poder dormir bien esta noche,sin tener pesadillas sobre esa "noche de las cortinas rojas" o lo que sea.
No pasó nada mas interesante,aparte de eso. Papá llegó bastante tarde. Lo escuché desde mi cuarto. Creo que hablaba con alguien o fue solo mi imaginación.
Tengo mucho sueño. Fue un día raro. Mejor duermo; solo tengo un día mas de descanso antes de empezar el colegio.


Buenas noches,diario.
Día 3: 
Dormí como un tronco, como si recién hiciera efecto el cansancio del  viaje. No tenía ánimos para levantarme; odio los domingos. Yo lo llamo "el día muerto". Me parece el día mas funesto de la semana, insufrible. Una transición entre este mundo y la tierra de los muertos; un río Estigia que solo me recuerda a borrachos tropezando en la calle, música espantosa a todo volumen y angustiosa espera. Tuve que reunir todas mis fuerzas para abandonar la comodidad de la cama caliente. Cuando me levanté escuché voces en la sala; era papá con una persona desconocida. No me gusta entrometerme en sus asuntos, ni lidiar con los adultos, por lo que evité hacer contacto visual,escabulléndome hasta la cocina sigilosamente. Hice un café bien cargado y me dirigí de nuevo hacia el cuarto, pero tuve mala suerte y papá me vio deambulando por el pasillo. Me llamó para hacer las presentaciones pertinentes. ¡Qué horrible día! 
El sujeto que estaba charlando con mi padre es un viejo amigo de su juventud,según pude deducir de sus comentarios, se llama Horacio y vive en Lago Escondido desde hace mas de diez años. Fue quién ayudo a tramitar mi traspaso de colegio. Es bastante amable,de buenas maneras, quizás demasiado amable para mi gusto. Parece del tipo de persona que no dice todo lo que quiere decir, que se esfuerza todo el tiempo para resultar agradable. Me inspira esa misma desconfianza que los pastores de la televisión. Pero tal vez son ideas mías y nada más.
En un momento quedamos solos cuando papá subió a buscar una caja de papeles para mostrárselas a su amigo. Aproveché el breve intervalo para despejar una duda que traigo desde ayer.
"¿Puedo preguntar algo?"
"Claro.Decime"
"¿Qué es eso de La noche de las cortinas rojas?"
Me pareció ver un brillo dubitativo en su mirada; incluso se demoró en darme una respuesta como si su mente hubiera quedado tildada por un instante. Pero se repuso en seguida y comenzó a reír.
"¿Dónde escuchaste sobre eso"?
No se por qué,pero me pareció necesario proteger la identidad de mi informante.
"De por ahí, un blog de internet."- mentí
Me dijo que era solo una leyenda urbana para atraer turistas o algo así. La ciudad no tiene demasiados atractivos ni una historia muy rica que contar,por eso los habitantes se ocupan a veces de inventarse historias para darle algo de color a su aburrida vida, sobre todo los jóvenes, que tienen el don de aburrirse con demasiada facilidad. Me pareció una respuesta con pocos argumentos, pero debe ser verdad. Isabella tiene todo el aspecto de una joven que se aburre en una ciudad sin gracia. No sería raro que se haya inventado eso de las "cortinas rojas" o lo haya repetido de haberlo oído por ahí. 
Por la tarde salieron rumbo al centro en la Ranger de Horacio y yo me quedé solo. Aproveché para ordenar mis cosas; encontré mi pequeño telescopio entre la pila de cajas y lo acomodé en la ventana. El cielo en Lago Escondido se ve tan diferente al de la ciudad donde vivía; tiene un azul tan profundo y las estrellas se ven con tal nitidez, es como comparar una vieja tele con un plasma HD.
Mientras descansaba la vista,después de estar mirando algunas constelaciones un rato largo, noté algo moviéndose entre los árboles. Ya estaba oscureciendo,pero me pareció distinguir la negra cabellera de Isabella. No la vi hoy, pero tal vez volvió a meterse en el viejo galpón a dejar algunos de sus frascos de científico loco. La verdad es que tengo ganas de verla, no sé si es por ella,o en verdad tengo una curiosidad terrible por saber sobre esa historia -aparentemente una leyenda urbana-.
Aunque se trate de algo falso, siempre me intrigaron esas cosas. Mis interminables horas mirando X-Files o el canal ID,me han dejado un poco trastornado seguramente (^^). De todas maneras, sea ficción,fantasía o realidad, debe ser lo mas interesante que este lugar puede ofrecerme. 
A eso de las 8 de la noche me dispuse a preparar algo para la cena y fue cuando escuché un golpe seco sobre el techo. "Frutos de pino" pensé. Pero a los pocos segundos el sonido se repitió, y después una vez mas y otra y otra, a intervalos regulares. Eso ya no podía ser algo de la naturaleza. No soy un idiota, no iba a salir afuera en medio de la oscuridad preguntando "¿Quién anda ahí? Eso solo lo hacen para que funcione un flojo guión de película. Me quedé en silencio en la cocina, pero sosteniendo un enorme cuchillo  que tomé del cajón; no soy estúpido. El ruido cesó después de unos minutos.  Pensé que se había calmado todo por fin; guardé el cuchillo y seguí con lo que estaba haciendo. Me puse a lavar la tabla de picar en la batea y de golpe... ¡Por todos los demonios!¡Santo cielo! ¡Casi muero por segunda vez de un infarto en dos días que llevo en este lugar! ¡Y justo en la ventana!¡La diminuta ventana por donde se cuela el brazo del asesino en las películas de terror! ¡Ahí mismo el súbito golpe que me tumbó de culo al piso! ¡Sí, soy un idiota después de todo!¡Pero por Dios santo!¡Qué susto! ¡Era un pájaro!¡Un maldito pájaro se estrelló en la ventana!
El cristal quedó manchado de sangre, algunas plumas pegadas en el espeso líquido  rojo. ¿Qué tan desorientado puede estar un animal como para estrellarse de esa manera y a esa velocidad? Solo un animal muy estúpido...o acaso un animal muy asustado, como si huyera de algo. 
Creo que estoy dándome demasiado rollo con esto. Estoy empezando a volverme paranoico por nada, y todo porque Isabella  mencionó algo sobre una tonta leyenda urbana. Decidí no esperar a papá y cenar solo,como casi siempre. Me puse a ver algo de televisión. Qué curiosa coincidencia...dejé puesto un canal  cualquiera y, mientras  me disponía a roer el muslo de pollo frito,  empezó un viejo film que conocía de memoria: "The Birds" de Alfred Hitchcock. 
¿Una señal?
Este domingo fue un "día muerto", sin dudas.
No sé si decir buenas noches. Ya tengo miedo de que se repita otra pesadilla. Mañana por suerte cambia mi rutina. Por fin conoceré San Bartolomeo.
Buenas noches,diario.





lunes, 23 de mayo de 2016

Andén






"Su rutina era melancólica,vacía y mecánica. Atrás quedaron los amigos,la familia y el terruño. Salía el sol,se levantaba y ahí estaba; la enorme bestia de cemento y cristal sorbiéndolo como el embudo de un monstruoso tifón. Cada mañana,sobre el andén ahogaba las manos en los bolsillos vacíos de esperanzas y perdíase hasta que el tren quebraba el murmullo de la turba ansiosa.
Y un día la vio. Como una herida reluciente sobre pálida piel. Al otro lado,en el andén que lo enfrentaba, la Venus muda y taciturna, la desconocida mirada que lo humillaba ensoberbecida de hermosura. Y solo eso necesitó. Se supo suyo. 
Las horas se sucedieron  y desesperaba. Verla era su único anhelo, su ancla a este mundo pérfido y sin gracia. La noche lo devolvió a su lecho y ,apremiado por la locura, corrió a la estación al amanecer. Fija, al otro lado del mar de rieles, ella lo esperaba . Sin nombre que la evocara,sin voz, como Alicia a través del espejo.
Su rutina cobró otro significado. Cada luna era la antesala de un nuevo silencioso encuentro. Mas,un día no supo tolerar tal fuego que su interior quemaba y una intempestiva determinación, como nunca antes experimentara, floreció en su pecho. Corrió escaleras abajo, tropezando con el gentío. Atravesó las calles infestadas y los verdes bulevares en demencial carrera. Mas allá: los peldaños que al Cielo conducían. Contó cada paso hacia el encuentro inevitable y llegó agitado al andén opuesto. A ese lugar que le parecía otro mundo. Y nada vio allí que su corazón serenara. Rostros,cientos,pero no el que buscaba afanosamente. Ya rendidos, sus pies se detuvieron en un claro,solo para encontrar, conmovido por la sorpresa, aquellos ojos verdes al otro lado del andén. No vislumbró en ese instante,la cruel maniobra del destino. Qué clase de broma enferma le jugaba el mundo. Dispuesto a romper la cadena oxidada de su fortuna, ante las miradas incrédulas que lo rodeaban, de un salto descendió a la vías y corrió hacia ella. En un único ultimo instante revelador,comprendió. Allí le sonreía,encantadora como siempre, desde las frías baldosas de la estación, la esquiva muerte vestida de Afrodita. Y supo entonces que la muerte también ama, y que su manera de amar es huir. El chirriar de metales bajo la pesada máquina sonó tan dulce. Y sonrió feliz, hasta que su cuerpo se deshizo en mil mariposas carmesí. "


domingo, 22 de mayo de 2016

Abandono


"No puedo asegurar en qué momento ocurrió; tal vez fue aquella tarde cuando la bella Rosana rechazó con maneras delicadas mi ingenua carta,tan llena de arabescos como de inocentes palabras de amor, la cual me había costado muchas noches de cobardes intentos poder completar. O quizás haya sido una tarde de invierno mientras esperaba el tren -aterrador recuerdo-; tarde fría de oscuras sombras tapizando el solitario andén en el que me encontraba , sentado en un banco húmedo, pasando nerviosamente las páginas de un tomo de Rafael Sabatini sin nadie que compartiera mi agónica espera; ni un alma a mi alrededor,tan solo la compañía de los murciélagos saliendo de sus cuevas,sobrevolando mi testa y perdiéndose, finalmente en el follaje de los árboles que iban cobrando un aspecto fantasmal. Los datos se pierden en un río de nubladas imágenes, pero aun así es cierto que aquel tren nunca arribó; la noche no tardó en caer como un sudario helado y negro haciendo que las alargadas sombras se convirtieran en un mar de brea espesa, ocultando todo el paisaje,excepto por la isla de luz que me proveía un viejo farol y los relámpagos que parpadeaban a la distancia. Verdad es,también, que un temor indecible se me fue colando por la venas,invadiendo con demoníaca velocidad,cada rincón de mi ser,al punto de hacerme perder la noción del tiempo y el espacio. No miento al decir que tan real fue la sensación de verme transportado fuera de la estación, arrastrado a otra dimensión de guturales sonidos cual lamentos de espantosas criaturas. Cuando la tormenta que se había desatado, cesó por fin, y el alba tiñó el entorno de un rojo pálido -con sus matices rosas,naranjas y amarillos-,me hallaba sobre una esquina tirado entre cartones viejos tiritando patéticamente. Sobreviví a esa noche, pero algo muy dentro de mí se infectó con la bacteria que habría de esparcirse con el transcurso de los años. Podría sospechar entonces, que fue ese día cuando sucedió; o si lo pienso mejor,se encuentra también la vez en que regresaba a casa en una noche de borrachera infernal, y me había detenido a evacuar los fluidos abrasadores de mi interior,sacudido por violentos espasmos. Allí mismo , apoyado apenas sobre un muro derruido. recuperé como por milagro, la lucidez que se había embotado por litros de alcohol barato.Fue entonces cuando descubrí que me hallaba en tierra de nadie, en medio de un caserío miserable donde un coro de aullidos y ladridos me estremeció de pies a cabeza inexplicablemente. Como un náufrago abandonado en las orillas del Estigia,sin armas y sin alimento,me vi atrapado en un torbellino de temor y angustia,casi al borde del llanto. Espantosas memorias acuden ahora a mi cerebro fustigado por el desvelo,y sigo preguntándome cuando fue la primera vez que sentí este vacío. No se trata de soledad,la cual es producto de mis premeditadas acciones e infinitas situaciones fortuitas. Es algo aún mas desdichado, semejante al exilio forzado,la expulsión del Paraíso, la caída de Samael. Este sentimiento agobiante de nunca pertenecer, de intentar entender mi lugar pero ser repelido como los polos positivos de un imán queriendo tocarse. Tan solo la gravedad me sujeta,de otro modo mi cuerpo helado y rígido navegaría por el espacio a la deriva,lejos del calor del mundo y de otras almas. No se cuando sucedió, me lo he planteado cada hora de cada día para descubrir un antídoto,pero no he logrado mas que desenterrar mis peores pesadillas inhumadas bajo el polvo del olvido sanador. Y de nuevo he recordado el dolor de existir e ignorar;pues no hay guerra mas sangrienta que la que se desata en nuestro interior,donde no hay vencedor,solo devastación, desesperación y muerte. No consigo descubrir cuando se devoró mi corazón este monstruo voraz, sin embargo he tomado la determinación de detener la búsqueda. Por fin he hallado el limite donde las sombras ya no pueden alcanzarme,y los vientos ya no habrán de empujarme lejos de los otros. Si aquel Dios que siempre me ha tenido en el mas nefasto de los olvidos,aun existe, podré al fin estrechar unas manos cálidas a la salida de este túnel . Podré mirarme en otros ojos sin sentir culpa,sin rehuir las miradas reprobatorias; podré purificar este cuerpo poseído por la ruindad.
Miro hacia abajo en este momento y huelo claramente el aire salobre y escucho las olas romper con furia espartana; un simple paso es la diferencia entre la condena y la salvación; floto como una pluma en el vacío,cayendo hacia el reposo último. Me precipito como en un sueño lúcido y entonces recuerdo cuando fue,pero ya no importa. Mi sangre es ahora océano y mi carne, coral. 

Por fin he sido aceptado. "