lunes, 8 de febrero de 2016

Loco





Sí,estaba un poco loco, para qué negarlo. El mismo era consciente de ello, aunque no le importaba mucho. Loco es un término vago; un eufemismo para enmascarar esa demencial obsesión que le ataba al rectángulo oscuro de su habitación; dentro del cubo gris de su pequeña vivienda, frente al brillante plano de la pantalla.
Oh,sí. Loco de remate. Como esos locos de novela. Loco sin su sombrero de Napoleón o su camisa de fuerza,pero loco al fin.
Sobre la pared que alguna vez supo ser azul, colgaba un almanaque sucio que se había quedado estancado en el tiempo. La última hoja marcaba el mes de Abril de 2009, pero según los datos del mundo exterior, ya estábamos a mediados de Noviembre de 2010.
Loco como una mula. No había salido en todo ese tiempo. Pero eso no es lo peor. Tampoco se había aseado,bañado, lavado los dientes ,peinado o cualquier otra cosa que sirviera a los propósitos de mejorar su aspecto. ¿Para qué lo necesitaba? Si nunca salía,nadie lo visitaba tampoco.
Si hubiera tenido amigos o familia,seguramente se habrían preocupado mucho o habrían supuesto que estaba muerto.
Loco,al punto de creer que su vida dependía de un hecho virtual,impalpable e improbable.
Mas de una vez me pregunté como alguien podía caer en semejante estado de enajenación mental por cosas tan nimias.
Expliquemos un poco  como viene el asunto. Hernán trabajaba desde su propia casa, vendiendo productos de una marca multinacional en linea. Le iba bastante bien como para no tener que preocuparse por las necesidades básicas. No tenía amigos.No salía casi nada,mas que para cosas imprescindibles como hacer las compras del mes.Alguna raras ocasiones se escapaba a comprar comida hecha. Nunca se preocupó por nada,después de todo era bastante feliz con su empleo y su pasatiempo favorito:los juegos en linea.
Loco,tan loco como para gastarse medio sueldo en la adquisición de armas, casas, monturas y demás bienes que solo existían dentro de un juego,y que jamás podría tener entre sus manos.Pero bueno...esa era su única diversión. No voy a juzgarlo por eso, pero estaba loco.
Loco,como cualquier otro loco que gasta doce horas de su día dentro de un mundo virtual,de polígonos y pixeles. Pero eso le daba sentido a su vida,o en todo caso,esa era su vida.
Loco,sí.Como para olvidarse de su propia apariencia y creer que era ese personaje musculoso de rojiza cabellera que portaba una brillante armadura y que se pasaba matando ogros, hombres-lagarto y demás fauna fantástica,día y noche.
Hasta ahí estamos hablando de una locura razonable. No fue hasta que ocurrieron los hechos que voy a pasar a narrar,que su cabecita loca se trastocó del todo.
Era una noche fría de invierno; de esos días en que, hasta yo me quedaría acurrucado frente al monitor para calentarme. Se había puesto cómodo,envuelto en una gran manta,con sus medias de lana y su gorro con orejeras. Sobre el escritorio,junto a la computadora,un termo de café para mantenerse lúcido. Esa era una noche especial. Sí,señor. El evento del año. Una gran guerra entre todas las razas del continente. Huestes sedientas de sangre enfrentándose por obtener la hegemonía por medio de la fuerza bruta. Orcos, humanos, devas, enanos, silfides, vampiros, elfos. ¡Ah! Si me gustaran los juegos de video,seguramente hubiera captado la magnificencia de lo que todo eso representaba para Hernan.
Al menos en ese mundo fabuloso, tenía sus camaradas de clan. Así es que se reunieron dos horas antes del evento,dentro de su castillo, para establecer un plan de combate.
Loco. Al nivel de ponerse tan nervioso como si hubiera estado a punto de ser enviado a una guerra de verdad. Pero bueno...
A las 22:00, exactamente, sonó la alarma en todo el servidor; las puertas que llevaban al Campo de los Heroes se abrieron de par en par, y cientos, o quizás miles de soldados se lanzaron al ataque.
Sí,señor. Sonaban las espadas y escudos chocando; salpicaba la sangre y las barras de vida y magia se agotaban en un abrir y cerrar de ojos. Una verdadera carnicería en CG. (gráficos por computadora).
Fue en un rincón apartado, junto a un puente, donde un habilidoso arquero casi termina con su vida. En el instante mismo en que se creía perdido, una luz espectral descendió sobre su cabeza y sintió sus fuerzas retornar. Una maga blanca bajaba por la ladera, lanzandole hechizos de protección.
Fue una batalla que no olvidaría jamás. Y aunque su ejército no se alzó con la victoria, se sintió realmente satisfecho.
Loco estaba. Sí. Tan loco como para abandonar su clan e ir tras la hechicera en busca de nuevas aventuras. Ambos eran muy buenos en lo suyo,por lo que no tuvieron problemas en superar los calabozos mas difíciles,consiguiendo preciados tesoros que luego vendían a precio de oro...de oro virtual,claro. Con eso fueron mejorando sus equipos,comprando mejores monturas y ganándose un nombre respetable dentro de la comunidad. Muy pronto se convirtieron en blanco de los cazadores de héroes.Muchos jugadores buscaban ganar popularidad desafiándolos a peleas mano a mano.
Siempre salían victoriosos;eran la dupla perfecta. Y no bastó mas que eso para que Hernan se enamorara perdidamente de ella.
Loco de remate.No hace falta decir más.
Cierto día, Hernán cabalgó hasta unas antiguas ruinas, para encontrarse con su amada hechicera blanca. Habían acordado adentrarse en unas catacumbas recién descubiertas, para vencer al poderoso demonio que dormía dentro desde hacía  miles de años. Ella nunca llegó a la cita. Incluso después de cinco horas de espera, cuando el servidor se deshabilitó para un mantenimiento de rutina. Hernán siguió esperando. Se conectó cuando el juego estuvo actualizado y se sentó bajo un arco de piedra a esperar.
Y esperó y esperó. Esperó largas horas, y días. Sus mensajes no recibían respuesta. Dejó de lado las misiones y los duelos con otros guerreros. Vendió todas sus pertenencias y con eso pagó un costoso terreno de campos y corrales,donde se estableció. Cada tanto ofrecía objetos raros que guardaba con celo,a los circunstanciales viajantes, a cambio de información,pero jamás volvió a saber de ella. La siguió esperando mucho tiempo mas, olvidándose del objetivo del juego y aislándose de todo.
Loco sin cura alguna. Encerrado en el mundo real y también ahí dentro.Que locura.
Yo no era su amigo. Lo conocí a través de la pared que dividía nuestras casas. Escuchaba sus festejos e imprecaciones durante sus largas sesiones de juego y, no voy a engañarlos,sentí tanta curiosidad que practiqué un pequeño agujero por donde espiaba todos sus movimientos, que eran casi nulos.
No sé si estaba mas loco que él,por dedicarme a algo tan detestable como el voyeurismo,pero bueno...así sucedieron las cosas.
Cuando descubrí el motivo de su aflicción, me dediqué a investigar acerca del susodicho juego.Recorrí los cybers de la zona en busca de datos. Después amplié mi radio de búsqueda a toda la ciudad y a los foros de internet. En fin... El asunto es que,tras muchos meses de buscar, dí con el paradero de la hechicera blanca. Aunque usted no lo crea. Se llamaba Esteban y recientemente había ingresado a la facultad de Ingeniería donde casi de inmediato se puso de novio.Nunca mas volvió a jugar el juego y se dedicó de lleno al estudio y al sexo.
Tuve la loca tentación de ir corriendo y contarle todo a Hernan,pero no sabia como iba a reaccionar. ¿Qué le iba a decir ?¿que sabia todo porque lo espiaba desde mi agujero secreto en la pared?
Nada. No había nada que yo pudiera hacer para salvarlo de su demencia.
Un año y medio después de todo aquello,conocí a Felicia,mi actual pareja. Me sentí tan feliz cuando comenzamos a salir que me olvidé del pobre Hernan por un largo tiempo, hasta  una madrugada de Agosto en que,volviendo a casa, lo vi pasearse,bajo la lluvia, con su bolsa de comida de rotisería. Se veía fatal. Era un despojo humano arrastrándose lánguidamente. Y la culpa empezó a corroerme el alma.
Hoy Hernán está algo mejor.Lo veo un poco recuperado. No ha dejado de estar loco,pero al menos creo que se baña día por medio.
Yo,por mi lado, visito a Felicia casi todos los días y al regresar a casa, por la noche, me encierro en mi cuarto y enciendo la PC. Bajo al pueblo en mi alazán y después de haber comprado algunos víveres,visito al pelirrojo ermitaño, en su alejada cabaña. Le cuento historias acerca de cómo su nombre se esparció por todo el reino convirtiéndose en leyenda. Le hablo también sobre los rumores que recorren las tabernas y garitos....lo rumores del bajo mundo,que se refieren a cierta hechicera blanca perdida en la Cañada de los Condenados, y de la cual nadie volvió a saber. Pero quien,según las profecías, algún día habrá de retornar,en el momento en que los dioses despierten de su milenario letargo y, anunciando el ocaso de los tiempos,  rompan cada atadura de ese mundo.
Dos locos bebiendo un café ficticio,mientras charlan sobre amor verdadero."




domingo, 7 de febrero de 2016

Brevedad















Deriva

"Dobló sus pensamientos en verso,
pliegue sobre pliegue,sobre pliegue.
Llevaba consigo todas sus penas;
lágrima sobre lágrima, sobre el blanco papel.
Los arrojó al mar brumoso en mudo puerto;
espuma sobre la espuma,sobre el agua calma.
Ella los encontró una noche clara;
nubes sobre las estrellas,sobre el cielo infinito.
Y las hizo suyas, alimentando su gula;
palabra sobre palabra,sobre su falda desnuda.
Nunca esperaron amarse sin tacto, sin besos,
sin nombres propios.
Y así, ignorando respuestas, un viento artero 

barrió el polvo de su tiempo,
las horas sobre las horas,sobre sus camas vacías."






Caleidoscopio




"¡Oh!La luna engarzada en la cúpula celeste de sus ojos enclaustrados. 
¡Oh!La nube vagabunda que pasea sobre la gules cornisa de su boca. 
¡Oh! El río silencioso que brota diamantino cuando me habla. 
¡Oh! Verdor salvaje que me atrapa en la espesura de su lirismo. 
¡Oh! Caleidoscopio resquebrajado de pasiones. 
¡Oh!Arco iris moribundo, sepultado bajo las vastas horas.
¡Oh! Azules,rosas,grises.
¡Oh! Delicados,ásperos,invisibles.
Me hundo en el remolino cromático de su nombre.
Me devora.
¡Oh! Ninfa exiliada.
¿Qué pecado cruel merece tu olvido?
¡Oh! Lilith sin Paraíso.
Deja que devuelva tus colores

sacros, a la savia del Iggdrasil,
para que brote de nuevo,
 la flor sin tiempo
 que, una vez, 
amar supo. "

Tero








Lucrecia tenía los ojos mas hermosos del mundo,según el desfigurado criterio que suelen tener los enamorados; y definitivamente Andrés estaba enamorado hasta los huesos de Lucrecia. Dejando de lado los ojos (cafés, normalitos), le gustaba cada pulgada de su anatomía,aunque un tercero bien podría haber jurado que la menuda niña no tenía nada de especial. Pero bueno...¿dije que estaba enamorado hasta la médula?
Asistían a la misma escuela desde los seis años y se habían hecho muy amigos desde aquella tarde en que Lucrecia se mostró interesada por la colección de dinosaurios de plástico que Andrés utilizó para su exposición de Ciencias Naturales. Fue cuando descubrieron una pasión en común: hablar sobre lagartos gigantes extintos. Nunca antes -aparte de Julia,su mamá- alguien había comprendido y festejado ese interés desmesurado por las criaturas jurásicas. Podían quedarse horas hablado del tema sin aburrirse o pasar a otro asunto. Lucrecia había demostrado tener un amplio conocimiento en la materia,pero no existía quien ganara a Andrés ,en lo que a dinosaurios de refería ( según su mamá).
El asunto que traía preocupado al chico,desde hacía algún tiempo, era la forma de averiguar si ella sentía lo mismo por él. No tenía el suficiente valor como para declararse de buenas a primeras. Necesitaba descubrir si sus posibilidades eran altas,primero. En su cuarto, por las noches, sufría en silencio esa angustia infantil ( no lo digo por su edad,aclaro). La incertidumbre iba aumentando con el correr del tiempo y no parecía haber señales de que la cosa cambiase,a menos que tomara una decisión de una vez por todas. Ya habían cumplido los 11, edad mas que respetable como para incursionar en un noviazgo legal con todo el protocolo que eso implica.

Una tarde calurosa de Mayo, ambos regresaban juntos después del acto del 25. Andrés todavía acusaba una negra sombra bajo la nariz, como recuerdo del bigote al carbón que la maestra Susana le había dibujado para la obra escolar, en la que participó como extra.  Solían hacer el mismo recorrido siempre, pero a Lucrecía se le dio por usar un atajo para llegar mas rápido, atravesando un pequeño campito en el que a veces se colaban los chicos del barrio para jugar al fútbol. Eso no le gustó nada al pobre Andrés; significaba que iba a perder al menos quince minutos de la compañía de su querida .
Cuando habían llegado a la altura de un torcido árbol de mango, ubicado casi en el centro del terreno, una pequeña cosita marrón atravezó de lado a lado como una saeta, surgiendo de entre los matorrales. En primer instancia Andrés pensó que se trataba de un efecto óptico; alguna bolsa arrastrada por el viento o acaso unas hojas secas. Sin embargo,no tardó en aparecer aquella misteriosa forma de nuevo. Lucrecía lanzó un grito y se parapetó detrás suyo,señalando con el dedo al avecita que estaba frente a ellos en actitud desafiante. Andrés no era experto en ornitología, pero supo al instante que se trataba de un feroz tero,sin lugar a dudas. Era un adulto, porque claramente se distinguía el anillo rojo alrededor del globo ocular, lo que le daba un aspecto mas temible, si cabía. Andrés estaba asustado, como la mayoría de los niños que alguna vez se toparon con este avechucho de carácter muy poco dócil, pero no podía hacer el menor gesto que dejara este sentimiento en evidencia. Lucrecía se iba a decepcionar mucho de él si demostraba ser un cobarde que huía de un simple pajarito; mas aún cuando infinidad de veces se había jactado de no temerle a los velocirraptors (claro, medían 15 centímetros y dormían en su mesita de noche). El tero había adoptado una postura encorvada, como a punto de tomar carrera para embestirlo; en una reducida arena de toreo se había convertido el campito en ese momento. Andrés tomó una decisión de la cual se habría enorgullecido su mamá. Apartó lentamente a Lucrecia, empujando con suavidad su cuerpecito tembloroso,hacia un costado.

"Alejate despacito. No hagas ningún movimiento brusco."

La pequeña obedeció sin atinar a replicar. El terror se reflejaba en sus ojos cafés, normalitos. Con reducidos pasos comenzó a distanciarse de Andrés, En ese preciso instante, los eventos se dispararon. El salvaje animalito dibujó un extraño movimiento en zig-zag y salió como un cohete,elevando sus alas en actitud amenazante. No había tiempo para planes elaborados, fue simple reacción. De una patada rasante, Andrés levantó polvareda para cegar a su atacante y se arrojó sobre su flanco izquierdo. Funcionó bien, pero por poco tiempo; una vez disipada la nube de tierra,se encontró de nuevo frente al plumífero; en un duelo por la supervivencia del mas fuerte, como en el lejano oeste.
Unos metros mas allá, a salvo, Lucrecía miraba con nerviosismo la escena.

"¡Levantante y corré!"-le gritó con voz angustiada

El tero giró el pescuezo y pareció meditar un momento. Como si estuviera sopesando la idea de redirigir su ataque. Andrés interpretó esto mismo y sufrió un espasmo que nunca olvidaría. "¡Va a lastimar a Lucrecia!"
Si algo entiendo de los enamorados, es que pueden volverse muy valientes en una situación que requiera proteger al ser amado; o muy estúpidos, que vendría a ser lo mismo.
Sintiendo que la sangre le subía hasta las mejillas, apretando los dientes y los puños con fuerza, Andrés lanzó un grito de guerra que se oyó por todo el campito, aunque no había nadie para escucharlo, aparte de Lucrecia, e incorporándose de un salto cual resorte, se lanzó en alocada carrera contra su adversario. Podríamos apostar a que el tero no se lo esperaba. Incluso, en su carita emplumada, algo parecido a un gesto de incredulidad se pudo ver por una milésima de segundo. Y sucedió lo inesperado, enfilando hacia unos de sus costados, comenzó a huir del humano que había pasado de perseguido a perseguidor en un parpadeo. Era un cuadro surrealista digno de una comedia. El tero planeando a milímetros del suelo, o corriendo sobre sus finas patitas  de a ratos; y detrás Andrés, cual alma que lleva el diablo. Puedo imaginar a esas dos ridículas figuras atravesando toda la Pampa, persiguiéndose por horas con un sol naranja de fondo, como si estuviera viendo un dibujo animado de la Warner, pero no sucedió eso. Una hondonada invisible, oculta por altos matorrales, se tragó de golpe a ambos.
Despatarrado sobre un colchón de pasto seco, Andrés se quedó mirando al cielo diáfano sobre su cabeza. Respiraba agitado, sudoroso, perdiendo lentamente esa sensación de adrenalina que le recorría el cuerpo.

"Sos un idiota"

En efecto, su voz interior tenía toda la razón.

"Nunca me topé con un idiota de tu calaña"

Su voz interior era un poco agresiva,pensó. Pero entonces recordó que no tenía voces internas y sintió de nuevo el espanto que creía superado.

Se levantó ,quedando sentando, con la sorpresa estampada en la cara,sin poder creer lo que sus ojos y oídos querían trasmitirle.El tero se sacudía las briznas de pasto de las alas mientras le miraba con ojos reprobatorios.

"Mirá que correrme vos a mí. Jah! ¿Pensaste al menos en las consecuencias de eso?"

No respondió,claro. La mandíbula inferior le colgaba impidiéndole articular palabra alguna.

"Hay un orden natural para todas las cosas. El perro mea al árbol, no al revés. Si entendés eso, vas a vivir bien el resto de tus días."

Andrés aclaró como pudo su garganta y reunió todo lo que le restaba de coraje para hacer que las palabras le salieran claras. Sin embargo se tropezó con las sílabas y balbuceó tartamudeando:

"V-vos ha-ha-blás"

El tero alzó las alas y miró al cielo, añadiendo:

"¡Milagro!. El humano tiene algo de inteligencia"

Esto fue lo que más hirió el orgullo de Andrés. Después de haber arriesgado su vida  (según su punto de vista), ese feo animal se mofaba de él.

"¡Callate!. ¡Se supone que los teros no hablan! ¡Es normal que me parezca raro!"

"¡Tampoco es normal que un pichón de humano corra a un tero,pero acá estamos!"

"¡Esa es tu culpa!¡Estabas por atacar a Lucrecia.Tenía que hacer algo!"

"¡Yo estaba protegiendo mi nido! ¿Se supone que tenía que dejarlos pasar así como así?"

"¡Claro! ¡Este campo es de todos!"

"Típico pensamiento de humano"

"¡Callate de una vez!"

Durante largos segundos,se quedaron en silencio. Acomodando sus ideas. Uno frente al otro,como dos gladiadores vencidos que arrojaron ya sus armas.

"Tenés algo de razón. No debería haber atacado a la chica. Pero me pareció que era la estrategia mas efectiva para alejarlos ."

Andrés percibió la sinceridad en su voz. Y entendió. El tero también estaba protegiendo algo querido,así como él. De alguna manera, se habían encontrado atrapados en la misma situación, sin otra opción. no podía culparle por haber actuado como lo hizo.

"Cierto. Yo no debería haber pasado por acá. Fue idea de Lucrecia. Quería tomar un atajo,aunque yo sabía que los de tu especie anidaban por esta zona."

"Ya está. No pasa nada. Es bueno que hayamos aclarado las cosas. Rara vez tenemos la chance de hablar con uno de ustedes. Ya sabés como es."


"Jah.Sí. Ustedes nos persiguen y nosotros corremos. El árbol no puede correr al perro para mearle"

Una sonora carcajada acompañó estas palabras. El tero se tomaba la panza con ambas alitas, y se revolcaba de risa. Era una escena curiosa, como sacada de la cabeza de William Hanna o Joseph Barbera. Cuando terminaron de reír,con lagrimas asomándole en los ojos, Andrés se arrodilló y extendió la mano en conciliador gesto.


"Perdoname por invadir tu casa. Prometo no volver a cruzar por acá"

El tero estrechó la mano que le tendía el niño.

"Te gusta esa humano¿no?"

"Sí,mucho. Es la única chica de la que me he enamorado. La protegería hasta de un tiranosaurio si fuera necesario."

"Ya veo. Tenés algo de tero también.también. Jah. Eso es bueno"

"Gracias. Y vos tenés algo de humano también."

"Mirá,tengo una idea. Si te parece bien.¿Querés oírla?"

Andres asintió con la cabeza efusivamente sin dudarlo.


Pasaron muchos meses. Lucrecia y Andrés continuaban sus largas charlas sobre dinosaurios, pero también hablaban sobre pájaros, un nuevo pasatiempo del que Andrés había contagiado a su novia. Porque ya eran novios oficialmente ¿no lo había dicho?  Claro, después de semejante acto de arrojo, el muchachito perdió toda cobardía y se declaró sin tapujos a su amada doncella de ojos cafés,normalitos. Regresaban todas las tardes del colegio,como de costumbre, pero su paseo ahora duraba veinte minutos mas. Al recorrido usual le agregaron una caminata a través de los terrenos que estaban junto a las vías. Nadie solía usar este camino debido a que era considerado territorio dominado por los teros. A Lucrecia ya no le asustaban como antes. Por alguna razón, cuando su novio la acompañaba, ya no se producía ningún ataque por parte de estos animales. Ni siquiera se avistaban u oían. Solo Andrés sabía de la razón de todo esto; cada tanto podía ver de reojo, un copete asomando tras unos yuyos y los palitos acomodados prolijamente para señalar  la ubicación de los nidos. Los domingos por la mañana no veía a Lucrecia,que asistía con su familia la iglesia.
Aprovechaba estos momentos para ir a sentarse bajo el árbol de mango en el campito,donde escuchaba con fascinación las cómicas anécdotas de su amigo,que le contaba entusiasmado, con lujo de detalles, como  había espantado a los invasores de sus dominios,esa semana.







sábado, 6 de febrero de 2016

Diluvios






Lluvia


"La lluvia arrastra
las lágrimas,
la hojarasca,
las voces,
la noche,
las confesiones,
las luces,
el vino derramado,
la sangre de la herida,
la hiel,
el orín rancio,
la tierra roja,
la cenizas del cigarrillo,
el silencio mundano,
La lluvia,
nosotros,
vos,
yo.
Nos arrastra en torrencial abandono.
Fluyendo hacia el río marrón,
sucio,
turbio.
Flotando con las heces
y la podredumbre
y la basura arrojada
sin culpa.
Basura de los otros,
deshechos ajenos.
Tragamos los despojos
del mundo.
Nos invade a borbotones
las entrañas.
Asco.
De mi,
de nosotros,
de todo.
De la vida cruel,
del cielo encapotado,
de la dicha que envidio,
de la envidia que me carcome.
Asco de la lluvia
de esta noche.
La lluvia que te arrastra.
Nos arrastra.
Pero la lluvia es inocente.
Así como inocente es el río,
de acarrear la miseria
de tantas lluvias particulares.
Vos,
nosotros,
yo,
ellos.
La lluvia arrastra los pronombres.
No son nada mas que iconos
de nuestras almas.
La lluvia.
Lava y ensucia.
La lluvia.
El amor.
Dan vida.
Dan muerte.
Lluvia.
Helada en mis huesos.
Se lleva consigo,
tus besos,
tus manos,
mis días,
hacia el río marrón,
sucio,
infectado,
del mundo imperfecto"




Poeta muerto


 "Escribía sin pensar en nada de lo que le rodeaba en este mundo. Estaba lejos,por encima o por debajo de todo. Pensar era un calvario, que le obligaba a recordar la miseria latente hurgando en su carne, taladrando a través de sus venas intoxicadas. No fecundaba,simplemente, sus ideas en la virginidad de la hoja. Se desangraba en palabras. Cada línea, una herida abierta. Cada estrofa, un pedazo de su carne expuesta ante la mirada indiferente del otro; de sí mismo; porque se aborrecía y aborrecía no poder levar su ancla de ese lecho oscuro que le susurraba horrores. No sabía de otra cosa que no fuera escribir, pues esa era su agonía. Lo único que la vida no le había negado.Cada poema le robaba el aire, las fuerzas; iba astillando su alma como una rama reseca por el sol. Se transformaba en verso, muriendo lentamente en esa irrefrenable necesidad de ser devorado por el resplandor acerino de la pluma. Su cuerpo tornose negra historia,lúgubre testimonio echado a un río de tinta y hiel. Hoy tengo ante mí,su cadáver vivo, que me habla con sus labios sellados,a través de metáforas lejanas. Me habla sin cesar.Me cuenta de sus tristezas.Las que le dan sentido a mi vida. Y me dejo flotar, herido de muerte,corriente abajo de su silencio ensordecedor. Me habla,me habla, insistente. En su lengua única. En su idioma de ultratumba,con cínica burla. Me habla, me grita y aturde. Me habla entre sueños y oprime mis ansias suicidas. Me habla y ata mi esqueleto gris a sus palabras, con un sucio cordel. Me habla y no se detiene.Ahogando mi corazón ,estrangulándolo hasta que de él,solo el polvo queda."





viernes, 5 de febrero de 2016

Escombros



Canguros


"Saltando,saltando.
En la bolsa que cuelga
de mi vientre
hay un espacio vacío
infinito.
Una dimensión
distinta que quiero llenar.
De aquí para allá
"como zapallo en carro"
 
reza el proverbio

popular.
Un canguro nómada
tropezando con
el desperdicio
de las ciudades.
En mi bolsa voy guardando
los vestigios de riqueza.
Saltando,saltando
porque no me enseñaron a caminar.
Saltando porque es
lo único que vi.
Imitación,emulación,
repetición,fabricación
en serie.
Todos vamos en turba
saltando y saltando.
Las bolsas llenas de
mentiras en medio
de la falsa Oceanía."



















Ciudad


"Pasa el carnaval de bocinas
frente al palco mundano
de los rostros insatisfechos.
Canta el coro mugroso
de niños callejeros
una pieza de triste prosa.
Y ríen las bocas pérfidas
de la turba indiferente.
Bailan al compás
de las indignadas viejas
reinas de otros corsos.
Barajan y reparten, uñeando,
los tahúres de elegante levita.
Y perdemos.
Perdemos todo.
Y nos roban.
Nos asaltan a mano armada.
Empuñando sus trucos de feria,
escondiendo ases bajo la manga.
Pasa la oscura procesión
por las venas de la polis.
El cáncer incurable
de las mentes encarceladas.
Que no buscan la libertad
sino privilegios.
Comer de la mano
del rey de turno
y regodearse en
sus gordas celdas
de carne,cerveza y cigarrillo barato.
Pasa el carnaval.
La carroza sin colores
me pisa la cabeza.
Me estalla el cerebro agobiado
de tanta espesa iniquidad.
¡Viva la ciudad feliz!
Con su felicidad de
todo por dos pesos.
Felicidad que venden los
mercaderes del rating
y el sexo,y la comida chatarra.
Soy infeliz, y feliz de esa infelicidad.
No compro,no vendo,
no presto, no reclamo.
me callo, me hundo.
Hundido en el lodo
pero limpio.
Solo asoma mi cabeza partida
como una calabaza
caída de su carro.
Y veo pasar la murga
alegre.
Que pisotea la sapiencia
de Borges y Camus
de Sábato y Comte,
con sus pícaras rimas
y sus bombas de humo.
De humo y alcohol,
y lunfardo monosílabo.
Viva la comunidad
que no me traga
pero me escupe
hacia afuera de todo,
como el carozo molesto
de la aceituna
que nadie pidió
sobre esta masa reseca
de la cual 

todos comen.
¡Viva!"

¡Salud!






Piedra




"Llegaba tarde de trabajar como casi siempre, porque solía quedarme a pensar un rato ,sentado frente a la costa del río. Mis impuestos al menos habían servido para algo práctico: adornar aquel paraje con plazas y bancos de cemento. En el pasado habían quedado esos altos y tenebrosos montes y  matorrales en los que,cuando era niño, me internaba para facilitarme frutas silvestres o lombrices para carnada. Estuve esa noche, cerca de dos horas sentado ahí, sorbiendo una lata de jugo tibio y masticando con tesón una pieza de chipa fría y cuasi sólida. Cuando empezó a soplar ese viento frío desde las inquietas y negras aguas, decidí levantar campamento y volver a casa. Me cargué la mochila con todas mis herramientas al hombro y una bolsa con mercaderías, de las que me había aprovisionado al pasar por el supermercado chino que me quedaba de paso.
Estábamos a mediados de octubre y aunque el clima era caluroso,casi primaveral, por las noches la temperatura en la avenida costera descendía abruptamente y yo odiaba andar cargando abrigos.
Elegí otro camino al habitual,para volver. Esta vez no seguí la avenida sino que subí por una de las escalinatas laterales, bajo el puente aéreo; pronto me encontré caminando por una estrecha callejuela medio oscura. En un momento dado tropiezo y casi me vengo abajo con todas las cosas;de no ser porque tengo reflejos muy desarrollados, no habría podido evitarlo. No hace falta decir que lancé una andanada de imprecaciones al aire y sobre todo a la estúpida piedra que había causado el doloroso tropezón. Es más, dejando la bolsa en el suelo irregular, tomé la roca para lanzarla lo mas lejos posible con bronca, pero algo me detuvo; algo casi ridículo y absurdo. Porque me pareció que habia reconocido esa piedra. Ese pedazo de suelo, medio amarillento, con sus protuberancias, poros,grietas y tierra pegada. ¿Como alguien puede recordar una simple piedra y peor aún, creer que es una, antes vista? Incluso ¿ Cómo alguien podría diferenciar una piedra de otra? Imposible. Me reí como un tarado por haber tenido ese pensamiento descabellado,pero debido a un repentino sentimiento de  misericordia, deposité la piedra en el suelo,en el mismo sitio donde se encontraba , y donde le dí de lleno con el dedo menor del pie derecho.
Apenas retomé la marcha, un agudo sonido me llegó a los oídos,aunque era apenas audible. No le concedí importancia, creyendo que se trataba de voces provenientes de las casas cercanas y continué, pero una vez más -esta vez con mas fuerza- el sonido me llegó. En esta ocasión lo pude distinguir con mayor claridad, se trataba de una voz humana ciertamente, pero imaginé que se dirigían a otra persona, así es que traté de seguir mi camino por segunda o tercera vez.

"¡A vos te hablo!"

Inconfundible. Era una voz y me hablaba a mí.No se veía a nadie mas en los alrededores de la callecita terrada.Miré en todas direcciones,pero nada. Paredes mal revocadas, postes torcidos, arboles de palta y mango, pero ni un alma.

"¡Acá! ¡Acá !"

La voz era clara y parecía proceder de mi propia cabeza. Sin embargo era una voz exterior,ajena a mí. Bajé la mirada hasta mis pies para concentrar toda mi capacidad sensorial solo en los oídos. Entonces lo pude ver.Sí,señores. Ahí estaba. El lomo rugoso, agrietado, con puntitos hundidos como una papa, con la tierra ensuciándole toda la cara; porque era todo cara, nada de cuerpo. Ni hablar de brazos,patas u otras extremidades. Así es. La piedra que me negara a arrojar, me observaba con unos ojos muy grandes para su tamaño, algo desproporcionados,aunque brillaban con esa ternura extorsiva que tienen los cachorritos.

"Hasta que al fin me notaste"-dijo sacudiéndose la tierrita de su cabeza. Del cuerpo entero,porque ya dije que era todo cabeza.

No me gusta extenderme en consideraciones al pie de página, descripciones detalladas y todo eso. Por supuesto que casi me muero de un infarto ante semejante suceso de lo mas sobrenatural. Cualquiera que de golpe se encuentre frente a una roca parlante, oscilaría entre el espanto y la demencia. Por alguna razón,yo me recompuse con rapidez. Por desconocidos motivos,ese cascote de enormes ojos como aceitunas negras, me transmitía algo familiar.

"No vas a dejarme acá para que otro se fracture el pie"- me dijo en su español neutro.

No dialogamos mucho en ese momento. Lo agarré con cuidado y lo metí en la bolsa del chino,sobre unas latas de arvejas y un corte vacuno. Mas tarde,en casa, se quejó largamente porque le había molestado el chirrido que hacía la lata al rozar con él/ella (no lo sabré nunca).

La piedra estuvo conmigo mucho tiempo. Hablábamos de todo un poco. Puede sonar como la crónica de un desvariado que duerme en una habitación con barrotes dentro de una institución mental,pero es la pura verdad. Lo puse a dormir sobre una almohada junto a mi cama, pero mas tardé descubrí, que prefería pasar las noches en la cajita del gato. En fin.
Comíamos juntos.Nah... Yo comía y el comentaba sobre las noticias que pasaban por la tele. Cuando venía algún invitado a casa,se incomodaba un poco. Yo le obligaba a quedarse quietecito sobre un modular, haciéndose pasar por un adorno. Eso le molestaba mucho. Yo le explicaba que no todo el mundo se iba a tomar de forma tan natural su existencia. Incluso yo dudaba de mi equilibrio mental al asumir que su presencia en este universo era algo posible.
Le gustaba el fútbol, las películas románticas, los audiolibros (porque no podía hojear las páginas de un libro en formato físico) y la música punk. Muchas tardes nos la pasabamos al ritmo de Ataque 77, Ska-P, N &SK, 10 Rue d`la Madelaine y otras bandas que estaban en mi lista de reproducción, acompañados de cerveza fría y una picada.
Tras varios años de profunda amistad,algo vino a meter un nuevo factor en esa ecuación que era mi vida. Conocí a Melisa,una hermosa morochita, estudiante de Arte. Melisa pintaba y le gustaba mucho la artesanía;dedicaba muchas tardes a decorar y hacer vasijas, columnas de jardín, jarras y otros ornamentos preciosos.Yo no tardé demasiado en enamorarme . De sus ojos negros,pequeños, su boca que nunca llevaba rouge,de un rosa natural; de sus cabellos cortos y rebeldes. Podía hablar de lo que fuera con ella, todo la entusiasmaba y era capaz de hacer,de la idea mas simple, una extensa y fascinante reflexión. Pasó a ser una relación de amor,pero basada en la admiración mutua,aunque no entendía qué admiraba,  ella de mí. No se lo pregunté demasiadas veces por miedo a que se diera cuenta que yo era quien mas salia ganando.
Una de esas tardes inspiradas,a Melisa se le ocurrió una idea para sorprenderme. Yo lo descubrí recién al llegar del trabajo. Me llevó de la mano hasta el pequeño tallercito que construimos en el fondo de casa. Sobre la mesa de tablones y caballetes estaba,reluciente, la piedra. El/ella, pintada de muchos colores; tenia unos bonitos dibujos tribales, lineas rectas,círculos y soles, o acaso flores . Ella sabía que a mi me gustaba esa piedra por alguna razón extraña y quiso darme un regalo para conmemorar nuestro sexto mes de convivencia.
No consulté con la piedra para saber su opinión.Fue un error. Quizás debí contarle el secreto a Melisa y mostrarle. Pero temía que la piedra se negara a hablar y ella me dejara por considerarme loco.
Fue un error desde el principio no haber aclarado las cosas.
Al día siguiente, muy temprano, un ruido seco me despertó. Tanteé la cama,a mi lado y Melisa no estaba. Se levantada siempre antes que yo y preparaba el desayuno, entonces me pareció normal. Me acomodé en la almohada y volví a escuchar ese golpe seco. Como una maza contra una pared maciza. Me levanté con desgano y caminé hasta el baño.
El espanto de la escena aún hoy me revuelve el estomago.
Melisa yacía boca abajo junto a la pileta, una mancha roja como una flor se hinchaba en el agua que chorreaba de la canilla. Y junto a ella, la roca. Los ojos enormes negros ya no brillaban. Eran de un tono mate,apagado,sin vida.

"No había lugar en esta casa para otra piedra"-Me dijo con un tono siniestro.

Enloquecido de furia,lo arrojé contra la pared. Algunos fragmentos,como esquirlas saltaron,pero no se quebró. Iba a correr a buscar algo para destrozarla definitivamente: un martillo, una pata de cabra,una garrafa. No sabía. Pero Melisa me detuvo con un hilo de voz. Estaba aun con vida. ¡Que suerte!¡Gracias,Dios mio!

"Yo la vi y la oí" -balbuceó

"Tiene razón..."-agregó

Era la tardecita de un 12 de julio. El frío punzonaba el aire. Junto al río se podía sentir todavía mas. Y ahí estaba yo. Sentado en un banco de cemento,con la capucha del abrigo tapándome los ojos y la bufanda hasta la nariz.

"Lo habías notado desde el principio ¿no?"

"Así es"

"Pero no quisiste creer que fuera verdad"

"Así es"

"Bueno. Puedes estar tranquilo sabiendo que no sos el único"

Me volteé a mirarlo/a. La piedra me observaba con sus antiguos ojos enormes brillantes.

"Así es que, ¿no era esa la primea vez que tropezaba con vos?"-Interrogué con cierta incredulidad fingida.

"Efectivamente. Toda tu vida. A los 8 años. Cuando estabas en tercero de secundaria. Cuando conociste a tu primer novia. Te perdías con el tiempo, pero te buscaba. No es fácil para una piedra. Pero siempre conseguía estar en tu camino y vos hacías el resto"


"O sea que estuve tropezando toda mi vida con la misma piedra.Qué cómico."


"El refrán tiene algo de verdad. En parte"


"¿Ah.si?"

"Sí. ahora ya elegiste. ¿Cierto?"


"Cierto. Voy a cambiar de piedra. Me cansé de tropezar siempre con la misma. Nada me asegura que vaya a ser mejor o que me arrepienta en el futuro. Tal vez me duela mas que un dedo chico al tropezar, pero quiero,necesito probar."

"¿El cambio?"

"Así es."

"Me alegro. Acá termina un ciclo. uno tuyo y uno mio.Por fin. A eso estábamos destinados"


"Me alegro mucho"


Era ya de noche cuando abandoné el banco frío a la vera del río. Nadie escuchó. La avenida se encontraba desolada . Una desolación apacible que me entibió el corazón. Y entre el chapoteo del oleaje contra las canoas amarradas,nadie oyó. La piedra se hundió en el fondo negro, con un grito de adiós,ahogado."


Cordón



"Sentada en el cordón de la vereda. Sentada como quien espera a alguien. Sentada,las rodillas juntas,las manos enlazando sus finas piernas de adolescente. Sentada,la cabeza hundida,los hombros como alas que cobijan su pecho vacío. Sentada allí,sobre el cordón; los  ojos nocturnos, sombras que esconden la luz de una mirada por despertar. Sentada sobre el riel infinito.  Muchas veces pensó en su sucio cordón de vereda como un banco del parque Rivadavia. Un banco de cemento gris extendiéndose hacia cualquier rincón olvidado de su mundo. En otro oscuro callejón, en una avenida saturada por el  gentío, tras un elegante restaurant parisino, alguien mas estaba sentado sobre el mismo cordón. Mismas penas hilvanadas, como cuentas, en ese interminable cordón triste. Sentada sobre la linea que no puede cruzar,porque es la corniza que se asoma sobre el abismo.  Sentada sin saber o sabiendo lo indeseable.Sentada como yo, sentado en mi propio cordón; la soga suspendida encima de un negro pozo, cruel y frío. Sentada ella, igual que yo, igual que miles otros.Sin embargo se siente tan sola. Suma de impías soledades,apoyando el trasero sobre este cordón umbilical que nos alimenta,que no nos deja nacer para poder morir. En su extremo,ella. Yo aquí, sintiéndola desfallecer. Quisiera poder acortar la brecha, acercarme, compartir su espacio, contener su silencio en mi silencio, revolver la melena enmarañada, besar su frente amplia, calmar mi angustia con su angustia de terso reposo. Pero es imposible. Solo compartimos este cordón rugoso y el placer de una cerveza helada y el humo toxico de un cigarro mal armado. Pero es imposible. Su soledad es suya, así como mi dolor me pertenece. Solo su boca interna le puede hablar, solo sus visiones pueden llenar el espacio yermo de su seno palpitante. Sentada ,ella,sobre el mismo cordón, unidos y a la vez tan distantes. Un hilo rojo que cruza agujeros de gusano, atándonos, separándonos en años luz. Sentados,abandonados, náufragos en estas pequeñas islas, en un mar de ciudad indiferente y tormentas voraces. Solo me llega su voz. Y las voces desgarradas de tantos. Y son voces que destrozan el pavimento,  en baches de sangre,a la intemperie, bajo la nieve,y la lluvia, y el deseo de levantarse y empezar a caminar.

¿Quedará su sucio cordón de vereda vacío en algún tiempo?

¿Nos cruzaremos caminando alguna noche extraviada?

Sentada ella,mirando al mundo pasar por la vereda de enfrente. Ajena del mundo. Y el mundo ajeno de ella. En su cordón de vereda de barrio pobre, de conventillo y villa  miseria.
Sentados,los dos, nos abrazamos al farol invisible de amores  ya muertos,para vomitar esta existencia abyecta que nos lastima.
Sobre el sucio,sucio cordón nos conocimos,sin conocernos.
Porque un cordón es igual en esta ciudad perdida, o en Moscú o en Toulouse o en Izmir.

Un infinito banco de plaza,donde duerme el mendigo.

Una tumba. Una misma tumba para cualquiera."